En ese entonces, no tenia casa, auto, comida, no tenia nada.
Pero tal era mi suerte que todavía tenia algo de dinero, me acerqué a la inmobiliaria y vi lo que podría cubrir mi presupuesto.
Ninguna casa era la perfecta hasta que encontré una casa de campo bien cuidada y prolijamente construida. Ahí me convencí, estábamos en el centro de la casa pero cuando quise darme vuelta el hombre no estaba, y me puse a pensar ... ¿por qué había tantas cosas en la casa?¿por qué el hombre desapareció?.
Claro, esa casa no estaba deshabitada, cuando terminé de decir esta frase la casa comenzó a temblar, tuve que salir corriendo y vi como la casa se desmoronaba.
Como siempre tenía que empezar de cero...
Santiago Colaci 6ºB

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